El Valle de Manzanedo a lo largo del tiempo

El Valle de Manzanedo forma parte de Las Merindades de Castilla, comarca repoblada en el siglo X, y que se extiende sobre el tercio norte de la geografía burgalesa. En el siglo XIV, según figura en el Becerro de las Behetrías, los núcleos poblacionales de Valle de Manzanedo eran propiedad de los poderosos nobles y abades, como es el caso del abad de Rioseco, que poseía Fuente Humorera y San Cristóbal de Rioseco. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, tal y como se refleja en el Censo de Floridablanca, Valle de Manzanedo pasó de señorío a realengo.

En Las Merindades se suceden iglesias y capillas de estilo románico y románico tardío; ermitas, castillos, conventos, palacios, casas medievales, restos de judería y calzadas romanas abandonadas.

Ejemplo de esta diversidad monumental es el Monasterio de Santa María de Rioseco, perteneciente en sus orígenes a la orden cisterciense, y actualmente en estado de ruina lamentable. Sus restos se alzan al cielo, negándose a caer devorados por la maleza, y entre los más visibles está el de su iglesia gótica, con tres naves y planta de cruz latina con bóveda de crucería.

El estado actual del monasterio, la capilla, la sacristía, el cementerio y el claustro se deben al abandono y al expolio indiscriminado, pero aún hoy, el Museo de Santa María la Real de Vileña y el Museo Provincial de Burgos conservan piezas de interés.

Sin embargo, proyectos empresariales como Santa Gadea devuelven la actividad industrial a pueblos abandonados como Rioseco, lo cual producirá a su vez un crecimiento demográfico muy necesario en algunos pueblos del municipio.