Reducción de emisiones de metano y CO2

Esto se ha conseguido gracias a la utilización de la tecnología EM sobre el estiércol: sólo se manifiesta una breve fase termofílica hasta que se consume el oxígeno existente dentro del montón, pasando a continuación a una fase estable, la mesofílica, con temperaturas bajas alrededor de los 37-40 grados. Este proceso anaeróbico dura apenas dos meses, tiempo suficiente para garantizar que no haya semillas de malas hierbas que puedan germinar dentro del compost final.

Este proceso anaeróbico es normalmente muy difícil de controlar, pero gracias al complejo bacteriano EM, que actúa como catalizador y agente controlador, Santa Gadea consigue un producto final mucho más rico en nutrientes que un compost convencional producido aeróbicamente.

Este compost se utiliza como alimento de nuestro suelo, y se esparce con un remolque en dosis de aproximadamente 10 toneladas por año y hectárea.

El metano es un gas que calienta la atmósfera 25 veces más que el CO2. Las granjas de rumiantes de todo el mundo liberan a la atmósfera grandes cantidades de metano, debido al proceso fermentativo comúnmente utilizado para transformar el estiércol en compost.

Además, este proceso consume grandes dosis de oxígeno y agua. Santa Gadea ha conseguido reducir en un 40% sus emisiones de CO2 y metano porque su transformación de estiércol en compost se realiza de forma anaeróbica y a bajas temperaturas, a diferencia del compost convencional.